martes, 29 de abril de 2025

Lecciones de la danza

La vida introdujo a mis 3 años una forma de expresarme y canalizar emociones, que 44 años después sigue ocupando un lugar protagónico. Si bien el rol que ha tenido es de esparcimiento, ejercicio, socialización y terapia emocional, no pocas veces las personas de mi entorno me confrontan con que debería dedicarme a ese gusto al que le invierto tantas horas. También resulta difícil explicar por qué entreno nueve horas por semana y bailo diferentes tipos. Pienso que solo esas personas que experimentan lo que yo, pueden comprenderlo, pues la respuesta no se da con palabras, y desde mi óptica son los cuatro roles que mencioné los que necesito, porque efectivamente en vez de monetizar la dedicación, me consume recursos económicos y tiempo.  

 

En esta pasión la exploración es infinita, lo cual no significa que me gusten todas las danzas, porque como expresiones culturales y artísticas, una conecta o no conforme lo que me transmite cada baile. 

 

A raíz del Día Internacional de la Danza quise compartir algunas lecciones que he aprendido a lo largo de la vida bailando:

 

  1. El baile se expresa conforme a técnica, pero también conforme al sentir individual y las emociones que evoca. Sin lugar a dudas el Flamenco y el Kathak (norte de India) me han fortalecido en tiempos de crisis, mientras la Salsa y el Bollywood me han hecho comunicar mis alegrías, por su parte Odissi (clásica de india) me ha cultivado mi espiritualidad, y la Bachata, la Danza Oriental (conocida como belly dance) y el Burlesque han evocado mi sensualidad, siendo su variante el Tribal la que me hace sentir poderosa y la Danza Contemporánea la que me ofrece libertad.  
  2. Cuando bailo desempeño un rol, soy un personaje que expresa lo que siente a partir de las herramientas que posea. Es algo así como jugar, lo cual hicimos en nuestra infancia de forma intuitiva, y nos permitía conocer otros mundos viviendo experiencias desde la imaginación.
  3. La disciplina de un bailarín es el respeto a la audiencia que tendrá enfrente, al colectivo con el que interpreta una coreografía y a su autocuido, porque entrar tarde a una clase es arriesgarse a una lección, o llegar tarde a una presentación implicaría no salir a ese escenario efímero, para el que una se preparó por meses.
  4. Practicar varias danzas es como hablar distintos idiomas, no sería extraño que mezclemos palabras, pero nuestra memoria corporal podría confundirse, así como ocurre con las palabras. En mi caso no lo sanciono, sino que me autopercibo como una latina que flamenquea con el desarrollo de habilidades propias de las danzas clásicas de oriente y occidente. 
  5. Todos pasamos por varios amores en esta vida, y así como pueden convivir el amor fraterno, con el filial y el romántico, practicar varios bailes es posible y hasta necesario para alcanzar una expresión única que determine nuestra identidad. Al igual que amo viajar, explorar danzas de distintas regiones del mundo me permite viajar por todos los continentes: Asia gracias a las danzas clásicas, folklore (Bhangra) y bailes populares de india, África con la Kizomba (Angola) y Coupé Décale (Costa de Marfil), Europa mediante el Flamenco y sus diversos palos (ritmos) y América donde me he propuesto aprender todas sus expresiones aunque disfruto unas más que otras.
  6. Bailar un solo, una coreografía o en pareja, requieren destrezas distintas. En lo personal me cuesta muchísimo bailar en pareja porque implica soltar el control y confiar, pero bueno, quizás sea eso precisamente lo que deba aprender, por lo anterior me apasionan Kizomba (Angola) y Tango (Argentina), porque me ofrecen esa conexión.
  7. El cuerpo debe prepararse para bailar, un par de lesiones me lo confirman, una por no calentar y la otra por condiciones climáticas que exigían mayor preparación, por eso es importante también buscar alternativas como los masajes de descarga, liberar energía de los pies también mediante masaje o ungüentos, y reitero, calentar al inicio y estiramientos finales. 

 

Y vos ¿qué otras lecciones te ha deparado la danza? 

 

jueves, 28 de noviembre de 2024

47 Razones para dar gracias


  1. Tuve una infancia y adolescencia muy felices
  2. Mi familia siempre me ha apoyado 
  3. Profesionalmente he alcanzado metas que nisiquiera imaginé
  4. Los naranitos y mis flamencas son dos tribus que me sostienen
  5. Este año pude sumar mis dos pasiones: baile+ viajes ( congreso kizomba Colombia y bachata México)
  6. Pude revertir indicadores de salud que no estaban bien 
  7. Frecuenté todo el verano el Caribe
  8. Compartí con mi familia italotica las vacaciones de medio año 
  9. Tengo el Gold’s todas las mañanas para iniciar el día en modo autocuido
  10. Reconecté con compas del cole 30 años después de graduados, y eso me devolvió juventud 
  11. Mis emprendedoras siguen creciendo y confiando, sus negocios se fortalecen en la sororidad 
  12. Hice nuevos amigos 
  13. Pude contribuir con la juventud de Limón
  14. Mis amigas superaron quebrantos de salud
  15. Me reencontré con Nani en Bogotá y Héctor en Ciudad de México
  16. Resguardé mi paz tomando decisiones de aquello a lo que pertenezco y lo que me rodea 
  17. Encontré en Naranjo y Casa Rojas oportunidades para seguir creciendo en la danza
  18. Inicié y cerraré el año bailando en talleres de danzas árabes y Tribal
  19. Pude contribuir con mis amigos indios trabajando fuerte todo el año como directiva de la comunidad y dejándoles un informe robusto
  20. Mi grupo de voceros sigue ejerciendo y dejando en alto a la U 
  21. Aproveché tres festivales de cine al máximo 
  22. Tengo carro y casa propias 
  23. Papi sigue muy presente en mi vida a través de su impresionante legado
  24. Mami tiene salud y somos cómplices de viajes, cenas y findes
  25. Me siento muy a gusto con mi autoimagen
  26. Aprendí castañuelas y me motivó el obsequio de mi amigo y maestro Iván 
  27. Recibo halagos de colegas a quienes respeto y admiro
  28. Aprendí a relajarme y exigirme un poco menos 
  29. Tengo innumerables recuerdos de ratitos con amigos, mi IG es testigo
  30. Diario me conecto con el mundo mediante charlas con amigos de todas las latitudes (Australia, India, Chile, Catalunya)
  31. Gané un hermano mayor en mi primo Max
  32. Le hice un precioso altar de muertos a papi con nuevos insumos
  33. Mi Navidad tendrá una nueva pieza de decoración en mosaico 
  34. Renové tecnología y tengo lo mejor de lo mejor
  35. Almorcé frente al mar muchas veces
  36. Mi celu tiene un forro que me hace suspirar, porque es mi obra de arte predilecta
  37. Tuve nuevos clientes como consultora 
  38. Sonreí todos los días 
  39. Aprendí a tenerme paciencia y soltar 
  40. Conté con la ayuda de Virginia
  41. Evité lesiones y resolví otras con los mejores profesionales 
  42. Adquirí nuevo calzado para que mis pies no paren de bailar
  43. Serví desde múltiples trincheras (Sede Caribe, CRIA, Ciencias Sociales)
  44. He comido los mejores manjares
  45. Disfruto la naturaleza cada finde en un jardín mágico 
  46. Tengo una obra de arte en casa de mi amigo Oswaldo, premio nacional 
  47. Nunca me ha faltado compañía, escucha o complicidad 

lunes, 26 de agosto de 2024

Mi decálogo de los 47

1. Trabajo para vivir, no vivo para trabajar

2. El descanso ya no lo veo como perder el tiempo, sino como un derecho y una necesidad 

3. Tengo una alimentación saludable,  sabrosa y equilibrada

4. El autocuido consiste en vivir bien, comer bien, dormir bien, ejercitarme diario, escuchar a quienes tienen buenas intenciones, y blindar mi espacio 

5. Compartir el tiempo con nuestros seres queridos, siempre debe ser una prioridad

6. Mi legado es hacer todo con pasión y convicción 

7. Buscar justicia en las palabras y acciones, es un motor de mi ser

8. Me rodeo de personas cuyos hábitos y valores comparto, quienes salen de mi vida es porque difieren con estos, y ya cumplieron su ciclo 

9. Viajar y bailar conecta con otras culturas, y es una forma de educarse, que siempre que se pueda debe aprovecharse

10. Me gusta darme gustos, sacrificarme innecesariamente no es opción

domingo, 30 de julio de 2023

Gratitud


 Gratitud, es el balance de este mes. Las patronales2023 representaron encuentros, invitaciones a comer, detalles bonitos mediante mensajes y obsequios y hasta cante. 


Gracias mis emprendedoras por el derroche de mensajes, mis afectos por los buenos deseos por múltiples vías, flamencas y chicas de castañuelas por cantarme, también mis indias con quienes además agarré energías para la práctica a puro chocolate, gracias Yolanda por los inciensos, Manuela por el angelito, Max y Juli por los accesorios para deleitarme con vino, y mami por infinidad de obsequios y chineos.


Fueron muchas salidas, cada una con una conversación necesaria para conectar, deleitar el paladar y sentirme inmensamente bendecida. 

martes, 8 de marzo de 2022

domingo, 20 de febrero de 2022

Mi regalo de San Valentín: Positiva

El 6 de marzo del 2020 almorzaba con mi equipo de trabajo con motivo del cumpleaños de la Ministra, cuando nos informaron sobre el primer contagio por Covid en el país. No quedó más que correr para organizar esa primera conferencia de prensa para informarlo, que trajo consigo comunicaciones diarias y un estado de alerta por los siguientes diez meses en que me mantuve en funciones. Con dicha noticia  supe que yo no me podía enfermar, ni ausentarme, mucho menos desconectarme. 

Fueron meses angustiantes, adicional al tema laboral, se sumaba el familiar, para ese entonces se consideraron de riesgo los adultos mayores, y esa fue una razón más para declarar que yo no me podía enfermar, por mis tatas. No tuve un día de descanso sino hasta después del 18 de diciembre que fue mi último día en el Ministerio, la ansiedad por información, combatir las fakenews, hacer campañas para motivar al personal de salud o enseñar protocolos sanitarios de interacción social, así como informar impopulares medidas tomadas por los jerarcas, provocaron meses de mucha tensión. 

El 2020 fue un año muy solitario, yo me autodeclaré "foco de contagio" por la cantidad de personas que veía diariamente, pues muchas de ellas eran de la primera línea de atención de la emergencia.  Prácticamente sólo vi a mi familia y mi equipo de trabajo, y no los mismos días, en ambos casos con medidas sanitarias muy estrictas. El médico de Presidencia me señaló entre las cuatro personas en riesgo de mi oficina, por edad, sin embargo el rol de liderazgo me impedía teletrabajar. Ese tiempo trabajé muchísimo, siempre presencial, y no pocos fines de semana fui a Casa Presidencial al menos un día. Mi dedicación a prevenir el contagio fue 24/7/365, y lo mejor que pude hacer fue adquirir una colección de mascarillas de emprendedoras para ponerle color y diseños a la vida.

Ya fuera de ese trabajo, el 2021 viví muy diferente la pandemia, metida en hospitales, acompañando a papi a su tratamiento. Ya para entonces empecé la persecución por la vacuna, algo que resultó laborioso por burocracia.  Para la primera debí demostrar la edad que tenía, y para la segunda que el Ebais que me tocaba no me la ofrecía por haber recibido la anterior en uno distinto, que sí funcionaba en fin de semana.

Recién en el 2021 volví a ver a mis amigos, y conforme tuve las vacunas sentí la libertad para coincidir. Eso sí, con miles de cuidados, en contadas excepciones más de un par a la vez, siempre en lugares abiertos, con distancia y mascarilla la mayor parte del tiempo, excepto cuando ingería algún alimento. Necesitaba el apoyo de mis afectos para sobrellevar la ansiedad y porque soy sociable, pero a la vez sabía que era un riesgo, por lo cual me convertí en la loquita que se ponía alcohol en gel a cada rato, saludaba chocando el codo y planificaba con pinzas cada encuentro.

En el 2022 el virus provocó el dolor de perder a alguien cuyo duelo aún experimenta mi familia.

Estamos a pocos días de que se cumplan dos años de pandemia. Muchas cosas han cambiado en nuestros hábitos e interacción social. En lo personal me he retraído en mis actividades sociales, retomé el gimnasio y las clases de danza presenciales, pero el contacto con las demás personas es mínimo. 

A veces me pregunto quién es mi red de apoyo, y me reprendo por haberme alejado de gente que quiero, pero la virtualidad prolongada dificulta el vínculo. Tengo desde el 2010 de vivir sola, y ser bastante autosuficiente. Sin embargo soy muy sociable y necesito recibir un buenos días, buenas tardes o buenas noches, así como un abrazo, reír, y compartir mis alegrías y angustias. Siempre me pregunté cómo resolvería el día que me contagiara, porque verme aislada sin posibilidad de resolverme yo misma mis necesidades, era una preocupación.  

Finalmente llegó ese "positivo" no deseado, pero sí que fue positivo, porque supe a cuántas personas les importaba. Mi organismo duró mucho incubando el virus, y hasta un PCR negativo tuve, por el cual volví a ver amigos y familia, a quienes expuse, lo cual me preocupó muchísimo al ver justo el día del amor y la amistad la doble raya en la autoprueba preventiva que me hice. 

El 15 recibí el resultado de un PCR positivo, ahí me armé de valor para informar a las personas que había visto, entre ellos mi familia. Quienes ya lo han pasado me tranquilizaron y aconsejaron, quienes no, pues tampoco me lapidaron y se mostraron solidarios. Y siete días después, ya culminando la restricción sanitaria, creo no haber contagiado a nadie. 

Esto de tener Covid no es grato, pero ya vivida la experiencia me ha hecho sentir tan querida: los saludos preguntando cómo sigo, ofrecimientos de traerme provisiones, comida en la puerta, productos frescos de la finca, que me cocinaran, hasta compañía a través de la ventana o mediante videollamadas internacionales y nacionales, demostrándome el cariño y preocupación por mi bienestar.


Y si bien tuve síntomas muy leves, pues no era que me sintiera bien tampoco, sin embargo con la precaución del oxímetro en mano teletrabajé, hice una entrevista, practiqué mantón y entrené danzas de la india. Además me mediqué a más no poder, para qué arriesgar, y eso que soy el tipo de persona que no tiene ni lo básico en un botiquín casero, pero ante el Covid gasté en farmacia lo que había gastado en toda la vida en ese rubro.


Hoy saldré de cuarentena con una tos necia, un descanso no planificado y un corazón agradecido, por saberme tan querida y bendecida.



Y como buena flamenca, les dedico esta rumbita a mi gente luminosa, que hoy sé bien quiénes son, porque estuvieron ahí, incluso hubo personas que no se enteraron y con quienes sé que podría haber contado.


Gente Luminosa

El Arrebato



Me quedo con quien me cuida

Me quedo con quien me valora

Con quien me hace reír

Y ríe conmigo da igual la hora

Me quedo con quien escucha atentamente mi desahogo

Con quien procura mi bien

Con quien se queda a pesar de todo

Me quedo con quien me pide ponme un whatsapp cuando llegues

Y se alegra más que yo

Si tuve un golpe de suerte

Me quedo con esa magia de una lágrima compartida

Me quedo con quien me ayudó a encontrar aquella salida

Qué guapa es

La gente luminosa

La que baila porque sí

La que sonríe a todas horas

Con la que respiras lento

La que te regala tiempo

Y si un día no lo tiene lo fabrica para ti

Me quedo con quien enciende

Bombillas en mi camino

Saca lo bueno de mí

Y me hace sentirme vivo

Me quedo con quien me pide

Ponme un whatsapp cuando llegues

Y se alegra más que yo

Si tuve un golpe de suerte

Me quedo con esa magia de una lágrima compartida

Me quedo con quien me ayudó a encontrar aquella salida

Qué guapa es

La gente luminosa

La que baila porque sí

La que sonríe a todas horas

Con la que respiras lento

La que te regala tiempo

Y si un día no lo tiene lo fabrica para ti

Qué guapa es

La gente luminosa

Esa que no se preocupa de la marca de tu ropa

La que pone a la alegría

Siempre en su menú del día

Gente que ilumina el mundo

Gente guapa como tú

Gente que hace lo que sientan aunque sea temblando

Que le saca la lengua a la vida, sin hacer daño

Y si sube la marea no va a soltar tu mano

Gente que ahuyenta las nubes negras

Porque tiene el poder de la luz

Qué guapa es

La gente luminosa

La que baila porque sí

La que sonríe a todas horas

Con la que respiras lento

La que te regala tiempo

Y si un día no lo tiene, lo fabrica para ti

Qué guapa es (qué guapa es)

La gente luminosa

Esa que no se preocupa de la marca de tu ropa

La que pone a la alegría

Siempre en su menú del día

Gente que ilumina el mundo

Gente guapa como tú

Gente que tiene el poder de la luz.✨


domingo, 12 de diciembre de 2021

Cada año tiene su propia enseñanza

Suelo recordar cada año como el de esto o aquello, evocando algo que pasó, una lección que aprendí, una alegría relevante, o alguna decisión personal que me marcó. En consecuencia, cada año tiene su propia personalidad.

Soy una persona feliz y positiva, por eso cuando acontecen infortunios los pienso como oportunidades para aprender y crecer. Ahora bien, cuando las cosas pasan, el alma sufre, el cuerpo se contractura y sentimos ansiedad, pero siempre, siempre, debemos continuar. 

Las lecciones de cada año suelen darse semestralmente, antes y después de mi cumpleaños, que al ser en julio marca dos periodos de enseñanzas distintas.

Por ejemplo:
-El 1977 fue en el que nací
-El 1980 cuando hice de bailar mi forma de expresarme
-El 1995 en el que encausé mi profesión
-El 1999 cuando el periodismo cultural y un voluntariado con personas seropositivas en fase terminal me enseñaron otra forma de ver la vida
-El 2000 cuando me atreví a soñar con la existencia del cine costarricense
-El 2006 cuando al casarme pensé entrar a la vida seria y adquirí fruto de mi trabajo mi casa hasta hoy en día
-El 2009 cuando conocí la mayor traición posible y en vez de convertirme en madre como estaba planificado, pues me divorcié
-El 2010 el despertar de una nueva conciencia como alma libre, fue entonces que entendí la danza como estilo de vida y además me fui a Europa a sanar, y ver arte y amigos, lo cual siempre me recarga
-El 2013 cuando papi tuvo un internamiento y me replantée hasta la fecha mis prioridades
-El 2014 tuve la bendición de celebrar la navidad de muchas formas distintas, en CR festejando el nacimiento del niño Dios, en Cataluña el Tió, en Andalucia Reyes y en Italia la Befana (bruja)
-El 2015 experimenté el desprendimiento, habiéndome sido robado mi primer vehículo nuevo
-El 2016 cerré mi ciclo en una agencia donde formé mis bases de estratega por una década, ese año también mami sobrevivió la H1N1, y como un gato usó la primera de todas sus vidas
-En el 2017 subí al cuarto piso y lo celebré con cuatro fiestas y cuatro viajes
-En el 2018 me fui a India a descubrir todo mi potencial, y conectar con una cultura, que me ha generado muchas alegrías
-En el 2019 mami sobrevivió por segunda vez un susto mayúsculo, en la segunda parte de ese año asumí la Dirección de Comunicación más retadora imaginable, la de Casa Presidencial
-En el 2020 me eché la comunicación de una pandemia a mis espaldas, con jornadas 7 días a la semana por varios meses, manifestaciones y demás vicisitudes propias del entorno político
-En el 2021 quien ocupó mi apoyo fue papi, y pese a que por protocolos pandémicos ni salía de la casa, nos volvimos clientes frecuentes del hospital, y con ello tocó afrontar los miedos de todo tipo 

Cuando veo en retrospectiva las lecciones del 2021, pienso en la gran flexibilidad que me exigió, inicié sosteniéndome con mis ahorros hasta llegar a un diagnóstico certero y consecuente atención, luego se me abrieron puertas profesionales donde pude dar lo mejor de mí, liderar un equipo donde sentí un apoyo incondicional, trabajar para una empresa única en su humanidad, tener la flexibilidad suficiente para volverme cliente frecuente de un hospital durante nueve meses de tratamiento, conocer con quién podía contar y despedirme de muchos amigos que habían sido muy importantes en otras etapas pero en esta no supieron estar. A su vez, redescubrí otros amigos que me han sostenido, y a quienes también he apoyado en sus circunstancias.  

Lo más importante sin duda es que el 2021 ha sido el año de mayor unión familiar, donde los tres mosqueteros nos hemos sostenido y superado cualquier situación que nos presente la vida.

El próximo año plantea nuevos retos, como buscar un nuevo trabajo, y seguir apoyando a mi familia, mediante mi compañía. Quizás haya oportunidad de volver a viajar, sin duda llegará un trabajo en que me realizaré, y seguiré rodeando de los afectos, esos amigos que me recargan, a quienes sostengo y me sostienen. 

Las líneas que les comparto las escribo un domingo, y hasta este fin de semana me comí mi primer tamal, además caí en cuentas lo avanzado que iba el mes y no había alcanzado a decorar mi casa, lo cual ya no haré, sin embargo sí quise colocar un par de pasitos muy significativos, que puse en mi hogar para abrir el corazón a la esperanza.

¿Qué deparará el 2022?, aún no lo sé, solo pienso que será un buen año, como en alguna medida, también lo fue este, porque aprendí, crecí y me levanté cada día con ilusión y ganas de luchar. 


domingo, 10 de octubre de 2021

5 hábitos personales para mi Salud Mental

Hoy leí que es el Día de la Salud Mental y me puse a reflexionar por lo lastimada que está la de todos tras 19 meses de pandemia.

Sí bien traíamos una salud mental deteriorada, por las demandas de estos tiempos, lo acontecido en los últimos meses ha servido de acelerador en procesos que ya traíamos. Ansiedad, depresión, estrés y tantos males mentales han encontrado cabida.

Escribo esta entrada al blog para invitarlos a que reflexionen sobre sus hábitos y qué  hacen por  su salud mental. Empiezo yo.

Danza

A mis 3 años empecé a practicar danza, y si bien nunca me he dedicado a ello, sí he hecho del movimiento pieza fundamental en ese rompecabezas que complementa mi salud mental. Es curioso que esto que tanto disfruto en ocasiones me ha llegado a causar estrés, pues claro, cuando perdemos el propósito se pierde el resultado esperado. Por lo anterior siempre me aseguro de que los procesos concernientes a la danza sumen al bienestar, y es allí donde no me afano por la perfección ni que se torne en obligación. 

Bailar semanalmente es para mi como respirar, pero nunca puede ser por competencia, para lucirme en una presentación o por obligación, cuando dejo de disfrutarlo, entiendo que no se está cumpliendo el propósito y migro a otra danza, o pongo límites que me permitan el balance que me haga sentir en bienestar. Actualmente procuro bailar tres veces por semana, he tenido épocas de hacerlo diario.

Yoga y meditación 

Estas prácticas de bienestar de origen hinduista, son lo que en mi cultura entendemos como “estate quieto”. En dos platos, me obligan a bajar revoluciones y procuro hacerlo al menos un par de veces por semana. Encontrar un buen maestro es clave, y poner nuestros propios límites también, en el tanto son prácticas que en su esencia son buenas, en la medida que no pierdan su esencia, la cual es precisamente conocer nuestros propios límites y reconocer que no somos iguales y a cada quien se le facilitan o dificultan fases, indistintamente género, edad y contextura. 

Lo más valioso de este hábito, es que la mente es la protagonista, tanto en el caso del yoga como de la meditación. 

Afectos

Crecí sola por ser hija única, vivo sola por ser divorciada y sin hijos, y trabajo sola, por hacer teletrabajo; así que el compartir diario con mis afectos se ha vuelto esencial. Hace un par de años me dedicaba más a los amigos, eran muchos y yo callejera, así que siempre tenía plan. Estos tiempos en que se nos insta a estar en burbuja, modificaron esteárica práctica.

A quienes elijo ver los selecciono considerando sus hábitos en pandemia, que vayamos a compartir tiempo de calidad y que me hayan hecho falta y a la inversa, en el 2020 en que no vi a nadie más que mis papás. Las personas van y vienen en nuestras vidas, los caminos se acercan o no conforme a los intereses y procesos de vida, sin embargo esos que llamo “afectos cercanísimos” son a quienes sé incondicionales en las buenas y en las malas, con quienes puedo reír, pero también llorar, y que en el 2021 me han acompañado a llevar la incertidumbre este año en particular en que la vida me movió el piso, quienes han preguntado y sido empáticos con mis emociones. 

Espiritualidad

En este apartado no me refiero a religión, pues el concepto espiritualidad lo considero más amplio y preciso. Nuestras creencias y valores representan un sentir, y es así como la paz la encontramos tanto en el término  hinduista “Ahimsa” (no violencia) como en el acto católico “dar la paz”.

Sobre espiritualidad no me extenderé pues es muy  personal, pero ya me habrán escuchado en múltiples ocasiones mencionar a mi Virgen de la Medalla Milagrosa, y también a rituales anuales como el Holi, el Diwali y Navidad, y compone ese sincretismo espiritual, que solo yo me entiendo.

Productividad 

Mi necesidad de sentirme productiva y la pasión por mi profesión, pueden ser tanto gratificantes como autodestructivas. No pocas veces mis jefes me ha dicho que doy más de lo que esperan, y claro, me encanta me lo digan, pero hacer de esto un hábito e irrespetar horarios personales de descanso, alimentación, formación o entretenimiento, hacen indispensable que el balance exista.

Dejo acá cinco reflexiones sobre las prácticas que componen mi bienestar y agregan a mi salud mental. No creo haber sido exhaustiva, porque sin duda hay muchos más hábitos que no mencioné, pero ahora te pregunto a vos ¿qué hacés por tu salud mental? 

Te leo…

viernes, 2 de julio de 2021

El dilema de vincularse entre distintas generaciones mediante la docencia

Mi generación, la X, suele estigmatizar a las posteriores por hábitos y preferencias.  No pocas veces he escuchado a mis contemporáneos referirse con desdén sobre millenials y centennials. Pienso que esto siempre ha ocurrido, y claro, cada generación tiene conductas que asume como las correctas y le cuesta comprender por qué otras generaciones no las practican.

Lejos de calificar, o descalificar, cómo es cada generación, mi reto como comunicadora concierne a que aquellas estrategias para marcas, campañas, y demás propias de mi oficio, se segmenten de forma adecuada y lleguen con ideas válidas, eficaces y resultado del conocimiento sobre ese segmento de mercado al que está apuntando la táctica que concebimos.

El ejercicio profesional como docente quizás ha sido lo que siempre me ha sacado de la zona de confort, pues más allá de una marca con sus valores y necesidades, es mi propia marca personal la que se ve expuesta. Sí, y con ello se descubren brechas tecnológicas y de conocimiento sobre lo que esa generación demanda.

Saber cómo esa audiencia concibe el mundo se torna vital para ser asertiva en mi comunicación hacia dichos estudiantes. Curiosamente mi primera experiencia como docente fue en maestría, hace aproximadamente doce años. En esa ocasión mis alumnos tenían mi edad o más que ella, pues mi reciente graduación de postgrado me calificaba como docente, pero a la vez me enfrentaba a esa validación, no del poder real, sino del poder legítimo.

Tan gratificante fue la experiencia que continué enseñando. Años después tuve la oportunidad de dar licenciatura, nuevamente sentí en mis estudiantes el respeto ante alguien que conoce lo suficiente para pararse al frente y enseñarles.

Pasaron los años y no volví a ejercer la docencia, mi tiempo era limitado.  Cuando volví a tener la disponibilidad, volví a ejercer el rol, finalmente en mi alma mater; pero esta vez la experiencia fue distinta, encontré chicos inconformes con la vida, frustrados de tener que estudiar una licenciatura por no poder conseguir el empleo de sus vidas recién graduados de la Universidad más prestigiosa del país. Tan dispersos e indiferentes eran aquellos estudiantes, que me dije, “tenían que ser millenials”, y sí, caí en el error de estigmatizar y pensar que quizás lo mío no era más la docencia. Les parecía fea una aula con tecnología y mobiliario de primera, claro, no habían vivido las limitaciones de mi generación. Exigían presentaciones cada vez más dinámicas, diseños únicos y un derroche de recursos que ilustraran sus expectativas y que jamás iba a satisfacer. Para aquellos chicos era más importante la forma que el fondo, y se negaban a escuchar, más pendientes de la salida a comer sushi después de clase, que de aprovechar el tiempo de formación.

Salir de aquel semestre fue una tortura, no importaban mis esfuerzos, nunca iba a satisfacer a aquella generación ingrata a la que mi experiencia incomodaba, y que se congraciaban con descalificar docentes, curiosamente personas a quienes yo apreciaba y sabía grandes profesionales.

Pero como la vida me ha enseñado a no darme por vencida, continué en la docencia, esta vez con alumnos de bachillerato, que no eran de mi campo profesional sino de otras carreras, deseosos de conocer sobre mi ámbito, la Comunicación. Esta vez fue un deleite, ¿por qué?, me atrevería a pensar que por las expectativas que tenían dichos estudiantes, que lejos de aproximarse a mis clases con lupas en busca de detalles que ellos sentían podían hacer mejor, los estudiantes esta vez llegaban a mis clases con ilusión por un nuevo campo profesional, y deseosos de aprender.

Cada vez más jóvenes, y cada vez más ancha la brecha entre generaciones, aquel grupo de estudiantes se convirtió ya no en un reto, como los del curso anterior, sino por el contrario en una inspiración. Las horas que dediqué a ese curso no se remuneran económicamente, pero sí se pagan con la satisfacción de la apertura que percibí. Llevé muchos invitados, les hice clases que a mi criterio eran dinámicas, que los retara, que los sacara de la zona de confort, y los pusiera a pensar.

Toda esta antesala de contexto me lleva finalmente a presentarles el tema en cuestión. No es que entre generaciones haya necesariamente incomprensión, sino que es en ese intercambio de expectativas que pueden o no entenderse.  

Recuerdo la primera clase en que les pregunté por qué medios se informaban y las respuestas en su gran mayoría giraron en torno a Instagram, Twitter, páginas de memes y Facebook. Que su contacto con las noticias fuera porque los papás encienden el televisor a la hora de almorzar, o porque mientras permanecen en el gimnasio las ven de rebote, me resultó aterrador.

Inculcarles el hábito de informarse, fue mi aspiración, curiosamente resultó más fácil de lo que pensé, y bastó con asignarles el seguimiento a fuentes afines a su campo profesional, para que me sorprendieran semana a semana con sus hallazgos.

El promedio de dicha generación rondaba los 23 años, yo en mis 43, lejos de concebirme como “la señora”, me sentí tremendamente identificada con las ansías de conocer de mis alumnos. Curiosamente el target al que me dirigía era amplio, los había de 19, pero también de 32 y hasta de 42.

Sé como comunicadora de la importancia de segmentar nuestro target, ¿pero es acaso la edad lo importante?, ¿no será más bien la actitud?

Hoy finalizo 11 lecciones con un grupo que me devolvió el gusto por la docencia. Restan cuatro clases más, las cuales impartiré ya no a los 30 estudiantes, sino a grupos de 3 a los que mentorearé en su trabajo final. ¡Cuánto trabajo adicional dirán algunos!, pero no, son sus propias marcas personales las que modelaré, ayudándoles a desarrollar “pilotos” de productos gráficos y audiovisuales con que  responderán a sus objetivos de comunicación de temas muy variados, mismos que ellos eligieron y que estoy segura desarrollarán con pasión, porque el curso fue su elección y no una imposición académica curricular.

Cierro estas líneas confirmando lo que sentí en aquella primera ocasión hace una docena de años ¡me encanta enseñar!


jueves, 31 de diciembre de 2020

Mis 20 lecciones del 2020

1.  El encierro nos obligó a encontrar soluciones para seguir con nuestras pasiones, así que evolucionamos y descubrimos que ya no existen fronteras para aprender. 

2. La historia se repite, y el ser engreídos y negarlo, solo nos perjudica por no estar preparados y que la humanidad esté más conectada que nunca y esto haga que los males lleguen más rápido hasta el último rincón del planeta, recordándonos que es uno solo y que lo que pase a uno nos pasa a todos.

3. La salud es un bien preciado que no puede asumirse, cada decisión puede ponerla vulnerable.

4. La vida es como el flamenco, un viaje por las emociones. Cada palo (estilo) comunica una, pero es difícil definirlas porque se traslapan. Ahora bien, cómo le bailes depende de la melodía y lo que te provoque, sin ser ni malo ni bueno, tan solo es.

5. Usar mascarilla puede ser divertido, no nos borró la sonrisa, nos enseñó a sonreír  con los ojos, y con los diseños mediante los cuales podemos comunicarnos también.

6. Aprendí a confiar en las compras en línea, y ahora solo quiero adquirir cosas así, pues mis decisiones de compra son más pensadas y siempre hago consultas hasta que me convencen las respuestas. 

7. Siempre hay otras maneras de expresar lo conocido, así como los saludos cambiaron, las formas de decir “presente” también.  

8. El año 2020 no es un año que nos castigó, sino ha sido un año que ha puesto a prueba nuestras creencias, relaciones, y actitudes, para que revisemos dónde estábamos y dónde queremos estar. 

9. Aprendí a reconocer mejor a mis personas esenciales, aquellas con las que siempre puedo contar y que aún en la virtualidad se estuvieron reportando.

10. El mejor regalo,  el más anhelado y que cambia tu mundo es un abrazo.

11. El presente no define el futuro, sino la esperanza que tengamos.

12. Cuidar a nuestros seres queridos no es opcional ni postergable.

13. Vivo en el paraíso, y aún en pandemia, estar en Costa Rica rodeada de naturaleza es una bendición. 

14. La distancia física es simbólica, la distancia emocional es real. 

15. Los sentidos cobraron otro valor, el gusto, el olfato y el tacto están ahora más valorados. 

16. Reafirmé la importancia del sentido de comunidad, solos no somos nada pero en comunidad podemos resolver cualquier tema.

17. Ejercitarme diario cobró otro sentido, dejó de ser la aspiración estética para ser un seguro de vida. El movimiento es salud, y formas de cuidarse hay muchas, ya sea con flamenco, oriental o danzas clásicas de la India, o con entrenamiento tipo gimnasio, o unos minutos de elíptica. Cuidémonos para tener nuestras defensas en forma.

18. No somos indispensables pero sí importantes, y todos somos una pieza clave e irremplazable en la conformación de nuestra sociedad. Quienes debieron encuarentenarse por contagio o precaución, o simplemente teletrabajar,  creían que era imposible salir del corre-corre por dos semanas, y al salir estoy segura fueron nuevas personas, revisaron sus vínculos y prioridades. Toda pausa es una oportunidad para reenfocarnos y encontrar nuestro lugar en el engranaje.

19. Generarnos chineos y momentos de autocuido es una obligación. Debemos querernos  y ser gentiles con nosotros mismos, dándonos los cuidados que podamos, porque la vida puede estar cuesta arriba pero la allana esa atención que nos demos. 

20. Ayer hice una sesión dirigida, de esas en que te orientan a plantearte metas para el 2021, hubo preguntas desencadenantes como qué haría si me quedan seis meses de vida, una semana, un día u horas. Entonces caí en cuentas en la analogía y que eso fue lo que nos hice sentir este año, porque temimos por nuestra salud y la de nuestros seres queridos, revisamos prioridades y conservamos lo realmente esencial, que nos hace felices y que le da sentido a nuestra vida.

domingo, 29 de abril de 2018

Diccionario flamenco


Prevelicar: loco de contento 

Camelo: querer

Claveteá: cerrada, llena de clavos

Sastipenduli: salud y libertad 


Ronear: flirtear, presumir 

Reflexiones sobre el amor

  1. ¿Por qué elegir una persona que te trata mal cuando puedes elegir a alguien que te bajaría la luna y las estrellas? 
  2. Nada tiene de malo estar sola, cuando tu misma compañía es mejor que la de alguien que no te merece
  3. Uno decide quién entra en su vida, y también quién se va 
  4. Los antivalores como ser homofóbico, racista o xenofóbico son condiciones suficientes para alejarse de alguien 
  5. No vale la pena discutir con quien no tiene capacidad de entenderte 
  6. Alguien que te juzga y etiqueta, es alguien que te va a destruir la vida 
  7. Hay que dejarse querer 
  8. Quien es incapaz de ver tus virtudes, jamás te merecerá 
  9. Una conversación con alguien siempre debería aportarte algo, jamás dejarte con vacío ni angustia 
  10. Ser feliz es una decisión personal, y concierne a las decisiones conscientes e inconscientes 
  11. Lo que no es en mi año, no es en mi daño
  12. Ante "el cazador, cazado", salen fieras 
  13. Con el tiempo se muestran las verdaderas intenciones
  14. Las palabras vacías salen a la luz sin hurgar demasiado
  15. Si alguien te perturba es tiempo de dejar ir
  16. En las buenas y en las malas
  17. Solo dejando ir abrimos el corazón y enviamos las señales al universo para dejar llegar
  18. No es cuestión de género elegir cuándo y dónde
  19. Sin respeto para sí mismo no puede haber respeto para los demás
  20. Como trate a su familia dice qué puedes esperar


Gracias 2017 porque:


  1. Mi familia tiene salud
  2. Fuiste el año en que emprendí en un tema que me apasiona, la Responsabilidad Social
  3. Pude deleitarme con un mar como nunca antes había visto, al sobrevolar Belice
  4. Visité a mi familia catracha para compartir un bello momento familiar
  5. Supe poner un alto a ciclos que era hora de terminar 
  6. Llegué triunfante al cuarto piso organizando cuatro fiestas concurridas por mis afectos en que el vino, la gastronomía, el baile y la meditación fueron protagonistas, como preámbulo del buen vivir de esta década 
  7. Visité Cuba con los chicos y tuve una experiencia habanera como siempre había querido
  8. Fui a Veracruz a abrazar amigos
  9. Presencié una tradición mexicana que me permitió ver la muerte diferente y acercarme a quienes ya partieron 
  10. Pude amarme a mi más que a nadie 
  11. Cuidé mi cuerpo con ejercicio, buenos hábitos alimenticios y danza, sintiéndome en consecuencia bella y saludable  
  12. Me conecté con la cultura maya conociendo Xunantunich (Belice), Copán (Honduras), Palenque (Chiapas) y Monte Albán (Oaxaca) 
  13. Me enseñaste a esperar por mis anhelos con la recompensa de que quien sabe esperar, recibirá con creces 
  14. Volví a las aulas por crecimiento profesional
  15. Tengo ahorros en mis cuentas bancarias 
  16. Tuve un techo al cual llamar hogar y un volante que me llevó tan lejos como quise 
  17. Me siento agradecida, querida, valorada y satisfecha, de contar con las personas de quienes he elegido rodearme 

Top ten Habanero


1.Atardecer en playas del este

2.Almuerzo en casa de familia

3.El malecón con amigos, ron, guitarra y letras para el alma 

4.Museo de Bellas Artes

5.Cena en Arte y Corte 

6.Noche de fiesta en Fábrica de Arte Cubano

7.Teatro Alicia Alonso

8.Lanchitas por la bahía al Cristo y Regla  

9.Caminar la Habana Vieja pasando por una droguería, la Plaza Vieja, un paladar, la Catedral, la Iglesia Ortodoxa Rusa, la Iglesia Griega

10.Cóctel en el Focsa entre cubanos que te ubican en la Plaza de la Revolución, el Capitolio, etc.